lunes 23 de noviembre de 2009

LA COLLARES DE CANGURO. ENCARNADAS PARTE III

Vale, ya sé que muchos cuando leáis esta entrada me vais a poner a parir.
Sé que me vais a decir que si las abuelas están para malcriar, que si soy una borde, que si todo lo critico, que si encima que me ayuda…
Pero vamos, que me da bastante igual.

A lo que iba (siempre acabo igual).
Mi madre de canguro no tiene desperdicio. Es la típica abuela-enrollada que permite a sus nietos hacer casi de todo y a la que le da lo mismo como queda la casa cuando ella ya ha salido por la puerta.
Así pasa, que tanto mi hija como mis sobrinos tienen devoción por ella.

Yo, como es lógico, me pongo de los nervios. Y es que cada miércoles, cuando llego a casa a las 8 de la noche, voy subiendo en el ascensor y pensando: “a ver qué me encuentro hoy”.

Como ejemplo, os diré que uno de los días tenía una de las paredes del comedor llenita de pegatinas. Pegatinas que al sacar, se llevaron la pintura. Así que ahora tengo una bonita pared a topos blancos.
Otro día, mi hija había pintado con plastidecores el parqué y un estante del mueble. Y la explicación de mi madre fue: yo ya le he dicho que no lo hiciera. Tócate los huevos!
Normalmente están todos los juguetes por el suelo, la ropa tirada en el baño (si la niña se ha meado y la ha cambiado) y las 20 muñecas encima del sofá.
Y no hablo de un neceser que trajo ella de su casa, lleno de sombras de ojos viejas, pintalabios y demás, que no me ha quedado más que hacer desaparecer cuando la niña no miraba…

Pero lo más de lo más, fue la semana pasada.

Mi hija, como cualquier niño movido que se precie, tiene absoluta fijación por pintar todo aquello que no puede: paredes, suelo, mesas, baños…

Además, gracias a esas magnificas manualidades que hacen en los colegios, es una virtuosa en el arte de pintarse su propio cuerpo.

Así que el miércoles, después de recoger la ropa sucia del suelo, los 500 libros, los 200 colores y las 20 muñecas, metí a mi hija en el baño y me encuentro con este bonito tatuaje en sus piernas:



Mi madre le dejó un bolígrafo (suyo, porque en casa los tengo escondidos) y mientras la niña hacía sus necesidades (sola, que no quiere a nadie cerca), se dedicó a pintarse las piernas.
La collares, por supuesto, no dijo ni pío y la sorpresa nos la llevamos cuando ella ya debía de estar a 15 km de mi casa.

Así que ya sabéis: si queréis un canguro con el que vuestros hijos disfruten como locos y no os importan las consecuencias, no lo dudéis. Llamar a la yaya collares que cumplirá la misión con celeridad.

15 que han relatado...:

El Sombrerero Loco dijo...

jajajajajajajajajjaajajajajajajajajajaj yo mataría a la niña y a la abuela xD yo ke veo la pared de casa de mi hermana y me da un síncope y eso ke no es mia... a mi me pegan pegatinas en las paredes y al sacarlas se va la pintura y:
1º) me ingresan con un ataque de ansiedad que me dura semanas.
2º) Al salir me ingresan en la carcel por matar a quien lo ha hecho y a quien lo ha permitido.
Si es ke me está dando algo solo de imaginarmelo coño!!! xD
Devuelve a esa niña!!!! Es como Little Monster, el mal!!!!!

PanteraNegra dijo...

Recuerdo esos tiempos y me pongo malita....bueno, que bobadas digo, ahora, que tienen 20 y 17 años, no me encuentro las paredes pintadas, tan solo botes de cera para el pelo por aquí, los portalentillas por allá, el secador del pelo metido en el lavabo ( que el día menos pensado me encuentro al pequeño del color de tu niña, y eso que es medio albino), pegotones de pasta de dientes en el suelo, mi crema corporal desaparece misteriosamente, unas mancuernas con 10 kilos sobre la mesa de cristal del salón...en fin, que no hay día que no me vista de loca cuando llego a casa...pensándolo bien, echo de menos los tiempos en los que la chica que los cuidaba se dedicaba a poner estratégicamente los cojines en el sofá...por lo tanto, disfruta de las obras de arte...jajajajajaja

Catalina dijo...

Jajajajaja, me encanta la Yaya Collares, no lo puedo evitar, ella y su vocabulario me parecen totales.

Y si, te digo lo que ya imaginas...¿pa qué coño estás las abuelas? Pa malcriarlas, coño.
¿Y lo bien que se lo pasa la niña? ¿Qué son unas pintaditas de nada y unas pegatinas en la pared? jajajaja.

Besos
Cata

Angus dijo...

Me ha encantado leerte.

Kinshasa dijo...

Tu diras lo que quieras,pero tu hija es mi idola!!!! jajajjajajaja...se parece tantoa mi Karen!!!! jajajajjajajajaja...no te queda ná!!! Preparate Aurorisss!!!
A tu madre cacheala antes de entrar en tu casa!

Besotes

Teresa

Nyra dijo...

Es adoraaaaaaable!
Quiero una Angela y una yaya collares ya!!!!
Mándamelas!
Lo que me iba a reír.

M.Carmen dijo...

A Dios gracias sean dadas, jamás he podido dejar en mi casa a mi hijo. Y mi hijo, que yo sepa, sólo un día le dio por la creatividad con los cajones de su cuarto.

En casa de mi suegra, antes sí le dejábamos una noche a la semana, y claro que le malcriaba. Le daba chuches y le dejaba que no desayunara.

Ahora, que de cuando en cuando va a casa de su yaya, sigue viniendo cargado de chuches. Que yo digo, que mi suegra podría ahorrar ese dinero y comprarle ropa, que eso sí que le hace falta.

Juli dijo...

Aurora deja de quejarte tanto de tu madre que yo la veo cada miercoles y no es pa tanto...¿o si? jajaja es la bomba.

Oye que pasaría si le dejamos a Sara también, seguro que acabarían tatuadas hasta en las orejas y tu casa ya ni te cuento...va ser que a menos que quiera que me mates jajaja.

Oliver dijo...

Tu hija va a ser una artista del body-painting. Qué manía de las madres de censurar cualquier vena creativa de sus engendros!!! déjala en paz, déjala vivir!!!! (Ortega cano dixit)
En cuanto a la canguro, qué más quieres? con el dinero que te ahorras en guarderías!!!!!
La pared a topos blancos va a ser el último grito en casas de madres con hijos en edad preescolar, hazte la abanderada del movimiento y lo mismo viene la revista Casa Deco a hacerte un reportaje.

gloria dijo...

Juas, juas, juas, juas!! Se ve que esto va a generaciones alternas, y tú y yo estamos cambiadas... En mi caso soy yo la que quiero dar rienda suelta a la imaginación y la creatividad de mis niños (a costa de usar de lienzo su cuerpo o la pared de su habitación... si me lo hacen en la del comedor... veríamos), y la Yaya Rosa de Gandía, la patidora más grande del mundo que no los deja ni respirar, ni correr, ni gritar, ni na de ná, pobrecicos míos...
Cada una tenemos nuestra cruz/bendición/mamá!!
Un abrazo

Anónimo dijo...

Cuanto daño ha hecho Pippi Calzaslargas en esta generación (la de las abuelas)...
Pepa.

caotico_jq dijo...

Jajajaja... pues chica, yo te apoyo: que es verdad que te ayuda, pero al mismo tiempo te da mucho trabajo tu madre. Una cosa es criar y otra es malcriar.

Qué fuertes los tatuajes de tu niña.

Mistake Makers dijo...

jajajajjaja...
¡yo aplaudo a tu madre!...la Yaya collares es mi ídola.
¿pero tú sabes cuánta pasta paga la gente para que le tatuen?
Ángela tiene futuro en esto...¡creatividad al poder! y esos tattoos de las piernas de la nena chocolate todo un arte.
jajajaja...¡qué linda es!

Oliver dijo...

Te has llevado un premio!!!! Pasa a recogerlo por mi blog, felicidades!!!!

Mer dijo...

Jajaja.. me encanta vuestra Yaya .... y me suena muuuuucho todo lo q cuentas y me gusta muuuuucho como lo cuentas.

feliz navidad!!!